Hay grandes películas sobre el Holocausto nazi, algunas muy conocidas y otras no tanto… y en torno a ellas hay historias asombrosas que merece la pena conocer. Como que Steven Spielberg filmaba «La lista de Schindler» de día mientras terminaba «Parque jurásico» de noche, o que Alfred Hitchcock dirigió un documental sobre los campos de exterminio, o que el director de «El pianista» sobrevivió de niño al Holocausto nazi. Y además, las historias reales en que se basan esos films son mucho más terribles que los propios films.

Descúbrelo con esta lista de las 20 mejores películas sobre el Holocausto nazi. La número 1 te va a sorprender, y quizá te extrañe la ausencia de una en particular (luego diremos cuál). Pero las 20 de la lista tienen méritos de sobra para estar en esta lista… que empieza con una de las más célebres víctimas de los nazis: una niña llamada Ana.

20 / «El diario de Ana Frank» (1959)

En la Holanda ocupada por los nazis, la pequeña Ana Frank y otras siete personas (sus padres, su hermano y otra familia) se escondieron en un desván de Amsterdam de 50 metros cuadrados… durante 2 años y medio. La niña narró sus vivencias en un diario que sobrevivió a la guerra, publicado en 1947 y que desde entonces ha conocido muchas adaptaciones a la pantalla. La primera, y seguramente la mejor, es la que el director George Stevens («Raíces profundas», «Gigantes», «Un lugar en el sol») abordó en 1959, doce años después de la publicación del diario.

Stevens quiso rodar su película con Audrey Hepburn de protagonista. Pero la actriz, igual que Ana Frank, vivió de niña durante la guerra en los Países Bajos (no en Amsterdam sino en Arnhem), y lo que narraba el diario se parecía demasiado a sus vivencias reales. Incapaz de revivir de nuevo todo aquello, Audrey renunció a la película y fue sustituida por la debutante Millie Perkins. Con ella, «El diario de Ana Frank» es una buena película. Con Audrey Hepburn, quién sabe lo buena que habría llegado a ser.

Películas sobre el Holocausto nazi: "El diario de Ana Frank".
Póster original de «El diario de Ana Frank».

¿Y qué fue de la verdadera Ana Frank? Los nazis descubrieron su escondite en 1944, la niña fue enviada primero a Auschwitz y luego a Bergen – Belsen, y allí murió de tifus en febrero de 1945, apenas dos meses antes de que ese campo fuera liberado por los Aliados. De todos los que se escondieron en el ático de Amsterdam sólo sobrevivió su padre, Otto Frank. Él fue quien editó el diario de su hija, compartiendo con el mundo uno de los más sobrecogedores testimonios del Holocausto nazi.

«El diario de Ana Frank» de George Stevens está disponible solamente en YouTube.

19 / «Amén» (2002)

El cineasta griego Constantin Costa-Gavras es un experto en tocar las narices. En la escalofriante «Desaparecido» señaló la implicación de los Estados Unidos en el golpe de Augusto Pinochet, y en la matanza que le siguió. En «El capital» retrató con saña la avaricia rampante del sistema financiero. En «Z», en «Estado de sitio» o en «Hannah K» lanzó sus dardos contra todo y contra todos. Y en «Amen» puso su mirada en la connivencia entre el Vaticano y los nazis, con las más altas autoridades católicas mirando hacia otro lado mientras Europa se desangraba.

Tráiler original de «Amen», de Costa – Gavras.

«Amen» se basa en una obra de teatro estrenada en Berlín en febrero de 1963. Su impacto y polémica fueron tales que no tardó en representarse en 80 ciudades distintas, y en ser traducida a 20 idiomas. La película no pudo rodarse en el propio Vaticano (la Iglesia Católica no lo permitió), así que usaron localizaciones similares en Rumanía. Especialmente, el Palacio del Parlamento de Bucarest.

«Amen» de Costa-Gavras pasó por Filmin y por Amazon Prime Video, pero en estos momentos sólo está disponible en Vimeo.

18 / «La zona gris» (2001)

¿Hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar, para sobrevivir un día más? Ese es el dilema que aborda «La zona gris» en su retrato sobre los «Sonderkommandos»: los prisioneros judíos que trabajaban para los nazis en los campos de exterminio, ocupándose de las tareas desagradables para los alemanes… como por ejemplo, sacar los cadáveres de las cámaras de gas. Curiosamente, el actor Harvey Keitel encarna aquí a un oficial nazi, pese a ser descendiente de judíos polacos. Pero él no es el único aspecto de «La zona gris» que no encaja del todo con los hechos reales…

Tráiler de «La zona gris».

La película dice estar inspirada en 3 libros de memorias de auténticos supervivientes: Miklos Nyiszli, Filip Müller y Primo Levi. Pero no pocos la han acusado de ser «Muy exagerada» al recrear la rebelión de los «Sonderkommandos». Tal rebelión existió, aunque no fue tan épica ni tan bien armada (ni tan respaldada) como se ve en «La zona gris». Aún así, el célebre crítico de cine Roger Ebert la incluyó en su lista de las mejores películas de la historia.

«La zona gris» de Tim Blake Nelson sólo está disponible en Gloria TV.

Por suerte para los cinéfilos, es más fácil acceder a la siguiente película de la lista, comúnmente considerada como el retrato más riguroso y realista de los «Sonderkommandos»: «El hijo de Saúl».

17 / «El hijo de Saúl» (2015)

La húngara «El hijo de Saúl» ganó el Oscar de mejor película extranjera, el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes y el premio FIPRESCI de la crítica a la mejor película del año, entre otros galardones. Y para ser más realista que «La zona gris», fue muy estricta en su puesta en escena. Por eso, en «El hijo de Saúl», la cámara siempre sigue al protagonista. Vemos y oímos solamente lo que él ve y oye, y jamás salimos de su punto de vista. ¿Cómo lo hicieron?

Tráiler de «El hijo de Saúl».

Con cámara al hombro, formato 1:35 y largos planos-secuencia. No hay «planos bonitos» ni hermosas composiciones de cámara en pantalla panorámica: tan sólo nos pegamos a Saúl y le seguimos en su actividad como «Sonderkommando», en planos de hasta 4 minutos de duración. La película entera, de 107 minutos, se compone de sólo 85 tomas. Y el resultado es tan sofocante y «difícil de ver» como sobrecogedor. El propio Steven Spielberg, director de «La lista de Schindler», dijo que «El hijo de Saúl» está entre las mejores películas sobre el Holocausto nazi.

«El hijo de Saúl» de Lászlo Nemes está disponible en Filmin.

16 / «Los falsificadores» (2007)

La austríaca «Los falsificadores» también ganó el Oscar de mejor película extranjera. La dirigió Stefan Ruzowitzky, cineasta de Viena que curiosamente empezó su carrera dirigiendo videoclips del grupo alemán de rock duro «Scorpions». Y como diría la banda de Klaus Meine, la trama de «Los falsificadores» te golpea como un huracán. Porque está basada en hechos reales… y porque esos hechos son verdaderamente asombrosos.

Tráiler de «Los falsificadores».

La película narra la verdadera historia de la “Operación Bernhard”: un plan secreto de los nazis para dañar la economía de sus enemigos, inundando los países aliados de billetes falsos. Para ello encerraron en un mismo campo de concentración a los mejores falsificadores, impresores y tipógrafos judíos, hasta formar una plantilla de 142 presos, todos ellos maestros en fabricar dinero falso. Y en poco tiempo, lograron imprimir 134 millones de (falsas) libras esterlinas.

Pero aquí llega el dilema moral. Si los falsificadores judíos hacen bien su trabajo, se salvan de la muerte (al menos por un tiempo) mientras ayudan al mismo régimen que los está exterminando. Y si lo hacen mal, perjudican a los nazis… a costa de perder la vida. El fruto de su trabajo será falso, pero el dilema es muy real.

«Los falsificadores» de Stefan Ruzowitzky ha pasado por Filmin, pero ahora sólo está disponible en Lasteles.com.

15 / «La ladrona de libros» (2013)

«La ladrona de libros» se basa en una novela superventas, del mismo título, que a su vez está inspirada en hechos reales. El autor de la novela, el australiano Markus Zusak, es hijo de madre alemana, y para escribir su libro se basó en recuerdos de su madre, que vio de niña cómo los nazis quemaban libros, hacían redadas de judíos o apaleaban a ciudadanos alemanes a los que habían visto ofreciendo comida a judíos hambrientos.

Tráiler de «La ladrona de libros».

Todo ello está presente en la película, expresado en la pantalla quizá de forma un tanto telefílmica. Pero el reparto es estupendo, con Geoffrey Rush («Shine») y Emily Watson («Rompiendo las olas»). Y la música original, nominada al Oscar de mejor banda sonora, lleva la firma de John Williams. Razones de peso para estar en la lista de las mejores películas sobre el Holocausto nazi.

«La ladrona de libros» de Brian Percival está disponible en Amazon Prime Video.

14 / «La decisión de Sophie» (1982)

El trama (de ficción) de «La decisión de Sophie», Sophie Zawistowska es una emigrante polaca en Estados Unidos, superviviente de Auschwitz, con un terrible secreto que no ha revelado a nadie. Durante la película iremos descubriendo sus vivencias en el campo de exterminio, y qué terrible decisión tuvo que tomar. Y por el camino, como espectadores, descubriremos el momento y el papel con el que Meryl Streep ganó su primer Oscar de mejor actriz principal.

Películas sobre el Holocausto nazi: "La decisión de Sophie".
Póster de «La decisión de Sophie».

La entonces joven Meryl, nacida en Nueva Jersey, aprendió polaco y alemán para poder «clavar» el acento de su personaje cuando habla en inglés. La dirección corrió a cargo del casi siempre solvente Alan J. Pakula («Todos los hombres del presidente»). Y el dramático trabajo de Kevin Kline como esposo de Sophie fue, curiosamente, lo que convenció a John Cleese para dar a Kline el papel más cómico de «Un pez llamado Wanda».

«La decisión de Sophie» de Alan J. Pakula está disponible en Netflix.

13 / «La llave de Sarah» (2010)

Un comentario habitual entre camioneros y transportistas es que, según ellos, toooodos los pueblos de Francia tienen en su plaza mayor un monumento a la Resistencia Francesa contra los nazis. Como si todos los galos, igual que en el poblado de Astérix, hubieran resistido ahora y siempre al invasor alemán, y como si los colaboracionistas fueran cuatro, todos en Vichy. La realidad, por desgracia, es mucho más dura. Y «La llave de Sarah» es una de las pocas películas que nos lo recuerdan.

Tráiler de «La llave de Sarah».

«La llave de Sarah» se basa en una novela de ficción, de la escritora francesa Tatiana de Rosnay. Pero la trama refleja hechos históricos dolorosamente ciertos, como cuando 10.000 judíos franceses fueron hacinados durante días en el velódromo d’Hiver, en el centro de París, a la espera de ser deportados a los campos de concentración de Alemania. Sí, en Francia sí que hubo colaboración con los nazis. Y no, no todos los franceses se sumaron con entusiasmo a la Resistencia.

«La llave de Sarah» de Gilles Packet – Brenner ha pasado por Filmin y por Amazon, pero en estos momentos sólo está disponible en Rakuten TV.

12 / «The reader (El lector)» (2008)

«The reader (El lector)» explora el sentimiento de culpa germano ante el Holocausto nazi, la colaboración necesaria de aquellos que optaron por mirar hacia otro lado para no buscarse problemas (o para sobrevivir) y la posibilidad (o no) de seguir adelante con ese peso en tu conciencia. Un peso que se siente en la película, cuando el joven protagonista visita un antiguo campo de exterminio años después de la guerra. ¿Por qué esa escena es tan especial?

Tráiler de «The reader (El lector)».

Porque se filmó en un verdadero campo de concentración nazi: el de Majdanek, en Polonia. Famoso por ser uno de los pocos campos que se conservan intactos… y porque fue el primer campo liberado por los Aliados, el 24 de julio de 1944: el campo en el que el mundo descubrió por ver primera el horror del Holocausto, con pilas de cadáveres amontonados en todas partes y famélicos supervivientes más muertos que vivos.

Al ver en «The reader» las instalaciones de Madjanek, es imposible no sentir un escalofrío en la espina dorsal. Superior, incluso, al que se siente al descubrir el secreto que oculta el personaje de Kate Winslet. Secreto que aporta una doble lectura a la película, en un segundo visionado.

«The reader (el lector)» de Stephen Daldry ha pasado por Filmin, Amazon Prime Video y Movistar Plus. Pero en estos momentos no está disponible en ninguna plataforma.

11 / «La solución final» (2001)

«La solución final», originalmente producida para HBO, arrastra ciertas hechuras telefílmicas. Pero las suple con un reparto magnífico que incluye a Kenneth Branagh, a Colin Firth, al robaescenas Stanley Tucci, y al entonces desconocido Tom Hiddleston, en una reconstrucción tan sobria como escalofriante de la reunión de altos cargos en que se fraguó la llamada «Solución Final».

Una escena de «La solución final», tan escalofriante como el resto del film.

Esa reunión se celebró el 20 de enero de 1942 en una lujosa mansión frente al lago Wannsee, en las afueras de Berlín. Allí se dieron cita los más altos representantes del partido nazi, del Ministerio del Interior alemán, del ejército germano y de las SS, con el expreso objetivo de coordinar sus fuerzas para matar judíos de la forma más eficaz y organizada que fuera posible. En sólo 2 horas reunión sellaron el destino de todo un pueblo, y de otros colectivos y minorías. Y todo ello lo vemos en «La solución final».

Sí, es un telefilm. ¿Y qué?

«La solución final» de Frank Pearson está disponible en Apple TV+.

10 / «Europa, Europa» (1990)

«Europa Europa» se basa en la autobiografía de Solomon Perel, un judío que se hizo pasar por ario para sobrevivir al Holocausto. Si viéramos sus múltiples desventuras en una película de ficción, no nos las creeríamos, por inverosímiles. Pero lo verosímil y lo real son dos cosas totalmente distintas, y las peripecias de Perel lo demuestran.

Convertido en héroe nazi por un conjunto de casualidades, sólo su circuncisión puede revelar su judaísmo; ocultarla a la vista de todos será uno de los ejes de la trama. Y que su increíble historia está bien narrada lo demuestra el hecho de que «Europa, Europa» fue nominada al Oscar de mejor guión.

Tráiler de «Europa, Europa».

«Europa Europa» de Agniezska Holland está disponible en Filmin.

9 / «El niño con el pijama de rayas» (2008)

Basada en una novela superventas, «El niño con el pijama de rayas» parece moverse entre los naif y lo melodramático… hasta que golpea en los estómagos de los espectadores con un desenlace sin concesiones. Sólo entonces queda claro que amabilidad del relato era pura apariencia, para pillar al público con la guardia baja cuando llega el desenlace. Eso puede hacer que los espectadores, en los títulos de crédito, odien a muerte la película, o la aplaudan al rabiar. Aquí nos decantamos por la segunda opción…

…pese a que «El niño del pijama de rayas» parte de una premisa imposible que invalidaría toda la película. Nos explicamos:

Tráiler original de «El niño con el pijama de rayas».

En «El niño con el pijama de rayas» nunca dicen en qué campo de concentración transcurre la historia. Pero sólo puede ser el de Auschwitz, porque fue el único de todo el Reich que contaba con 4 hornos crematorios, y el de la película tiene 4 hornos. La pega es que en Auschwitz… no había niños. A los prisioneros de más corta edad los ejecutaban nada más llegar, porque no les eran útiles como mano de obra. Así que, en la vida real, no pudo haber en ese campo ningún niño de la edad de los de la película (o del libro), con pijama o sin él.

Llegados a ese punto, o aceptamos la mentira histórica de la premisa, o nos quedamos sin película. Mejor la aceptamos, y así podemos ver «El niño con el pijama de rayas», de Mark Herman, en HBO Max.

8 / «El libro negro» (2006)

Decíamos antes que al griego Costa-Gavras le gusta tocar las narices. El holandés Paul Verhoeven, en cambio, prefiere romperlas a puñetazos. El director de «RoboCop», «Starship Troopers» y «Showgirls» (y también de «Instinto básico») goza como nadie sacando a la luz las miserias de todos, y en «El libro negro» saca las de los nazis en Holanda, pero también las de los holandeses. Algunos se aprovechan de los judíos, otros trabajan directamente para las invasores… y entre tanto, algunas mujeres sobreviven como pueden. Por así decirlo, usando su cuerpo para salvar su alma.

Tráiler de «El libro negro».

El personaje principal de «El libro negro», interpretado por Carice Van Houten, se inspira en las vidas reales de Esmée Van Eeghen y de otras mujeres de los Países Bajos, que valientemente se infiltraron entre los nazis haciendo todo lo que fuera necesario para combatir al Tercer Reich, desde dentro. Su audacia y su sacrificio, en combinación con la mala uva de Paul Verhoeven, hacen que ésta sea una de las mejores películas sobre el Holocausto nazi… y también una de las más «divertidas». Entiéndase, en el sentido más cinematográfico de la expresión.

La podemos ver en Amazon Prime Video.

7 / «El prestamista» (1964)

En «El prestamista», un contenido Rod Steiger interpreta a un superviviente de los campos de exterminio, que vive como prestamista en Nueva York. Pero lo de «vivir» es un decir, porque el traumatizado personaje, que jamás habla de su pasado, sigue preso de una cárcel mental. Y la cámara evoca esa cárcel, encuadrándolo a menudo tras barrotes, verjas, barandillas o enrejados. Que nos recuerdan, con tanta sutileza como talento cinematográfico, que el personaje de Steiger no ha vuelto a ser «libre».

Películas sobre el Holocausto nazi: "El prestamista".
Póster de «El prestamista», de Sidney Lumet.

Dirigió «El prestamista» Sidney Lumet, uno de los mejores cineastas norteamericanos de la llamada «Generación de la televisión» (los que aprendieron a usar la cámara haciendo series y telefilms en los años 50). El proyecto se lo ofrecieron a Stanley Kubrick, pero Kubrick no se atrevió: demasiado austero, demasiado contenido, demasiado ponzoñoso en el corazón de la trama. Lumet, en cambio, sí se atrevió. El director de «Doce hombres sin piedad» podía con lo que le echaran.

«El prestamista» de Sidney Lumet está disponible en Filmin.

6 / «Adiós, muchachos» (1987)

Esta emocionantísima película de Louis Malle se inspira en la propia infancia del realizador francés. Con 11 años de edad, Malle estudiaba en un colegio interno católico en las afueras de Fontainebleau. Allí vio cómo un camión de las fuerzas de ocupación alemanas se llevaban detenidos a tres niños y a un profesor judíos. El jefe de estudios del colegio, un cura católico al que Malle conocía como «Padre Jacques», se opuso a las detenciones… y acabó en Mauthausen.

Tráiler subtitulado de «Au revoir les enfants».

¿Cómo impacta un hecho así en la mente de un niño? Louis Malle lo narra con exquisita elegancia, con tanta dureza como amor a los personajes, con enorme realismo en el retrato de las primeras amistades infantiles (definitorias, inolvidables) y con infinito respeto a quienes arriesgan sus vidas por defender lo que saben que es justo.

«Adiós, muchachos» de Louis Malle está disponible en Filmin.

5 / «Vencedores o vencidos» (1961)

Stanley Kramer fue un productor y director empeñado en abordar grandes temas, con las armas, el empaque y los manierismos del gran Hollywood. Eso puede comportar una realización, digamos, impersonal. Pero también aporta, por contra, el altavoz más grande que un narrador puede tener. Y así el mensaje llega más fuerte, más lejos y a más gente.

Con sus altavoces «made in Hollywood», Kramer habló del racismo en «Fugitivos» y en «Adivina quién viene esta noche», criticó el belicismo y las guerras en «La hora final», abordó el choque entre ciencia y religión en «La herencia del viento»… y trató los más espinosos aspectos del nazismo en «Vencedores o vencidos», también conocida como «Los juicios de Núremberg».

Películas sobre el Holocausto nazi: "Vencedores o vencidos".
Póster de «Vencedores o vencidos (El juicio de Núremberg)».

La película recrea precisamente esos juicios, donde se juzgó a altos cargos del Tercer Reich directamente relacionados con «La solución final». ¿Basta con decir que se obedecían órdenes para eludir responsabilidades? ¿A partir de qué rango y de qué grado de eficacia se pasa de la obediencia debida a la responsabilidad personal? ¿Qué sabía o no sabía el alemán medio… y quiénes son los vencedores para atribuirse mayor estatura moral?

Son preguntas sin respuesta sencilla, que Kramer aborda con un reparto monumental: Spencer Tracy, Burt Lancaster, Richard Widmark, Marlene Dietrich, Judy Garland, Montgomery Clift… La película optó a 11 Oscar, incluidos los de mejor película, director, actor secundario (Clift) y actriz secundaria (Garland). Y ganó dos: el mejor guión adaptado, y el de mejor actor principal para el alemán Maximilian Schell, que interpreta al abogado defensor de los «vencidos». Bajo estas líneas, su intenso monólogo:

Maximilian Schell, intensito ganador del Oscar de mejor actor.

«Vencedores o vencidos» de Stanley Kramer está disponible en Filmin.

4 / «Memory of the camps» (1945 – 2014)

«Memory of the camps» es un caso extraordinario en la historia del cine. Empezó con el objetivo de ser una serie documental, filmada por el mismísimo Alfred Hitchcock cuando terminó la guerra y el horror de los campos fue descubierto. El proyecto, sin embargo, nunca fue completado. Las latas de película se dieron por perdidas… y no fueron reencontradas hasta casi cuatro décadas más tarde.

Los rollos de película fueron restaurados y proyectados, en forma de largometraje, en el Festival de Cine de Berlín de 1984. Y al año siguiente, el documental se emitió en la cadena pública norteamericana PBS pero en una copia nefasta a las que además le faltaba la última media hora. Esa desastrosa versión fue la que quedó en la memoria colectiva, hasta que en 2015, con la supervisión de Stephen Frears («Las amistades peligrosas») el documental de Hitchcock fue verdaderamente restaurado y completado, en la versión que hoy se considera canónica.

Alfred Htichcock, director de "Memory of the camps".
Alfred Hitchcock, el hombre que filmó «Memory of the camps».

¿Y cómo es el documental? Duro y terrible, como no podía ser de otro modo. Pero también esperanzador, positivo (o todo lo positivo que podía ser) en las perspectivas de futuro, y con algunas soluciones visuales a tono con el talento de su autor.

Por desgracia, «Memory of the camps» no está disponible en plataformas digitales convencionales, con la calidad que nos gustaría… pero al menos, podemos verlo íntegramente en YouTube.

3 / «Shoah» (1985)

«Shoah», que en hebreo significa «catástrofe», es otro documental. Mucho más conocido que el de Hitchcock, y mucho más largo: dura cerca de 10 horas. Pero si queremos conocer de verdad el holocausto en su conjunto, más allá de las aproximaciones personales de según qué cineastas, hay que ver «Shoah». Entre otras cosas, porque su propio planteamiento lo hace único y diferente.

Su director, Claude Lanzamann, tardó 11 años en completarlo. Y buscando la verdad más allá de lo convencional, no quiso recurrir a imágenes de archivo ni a sentimentales bandas sonoras. Tan sólo recogió los testimonios y los rostros de los protagonistas del Holocausto, víctimas, victimarios y testigos. Para que, a partir de su relato, el espectador reconstruya en su cabeza el mosaico de vivencias personales de unos y otros. Con narraciones en las que, a menudo, los silencios (porque los protagonistas no pueden, o no quieren, hablar) son más elocuentes que las palabras.

«Shoah» de Claude Lanzmann está disponible en Filmin.

2 / «La lista de Schindler» (1993)

Ganadora de 7 Oscar, incluidos los de mejor película, mejor fotografía, mejor banda sonora para John Williams… y mejor director, para Steven Spielberg. Y eso que, inicialmente, «La lista de Schindler» era un proyecto de Martin Scorsese, en un momento en que Spielberg pensaba dirigir «El cabo del miedo».

Pero Scorsese, católico, no se sintió el cineasta apropiado para el proyecto. Y Spielberg, judío, sintió que al fin era el momento de dejar a un lado el cine palomitero y usar su talento para honrar a su pueblo. Así que Spielberg y Scorsese intercambiaron sus proyectos, y el realizador de «Tiburón» acabó haciendo su película más adulta hasta la fecha: «La lista de Schindler».

Tráiler del reestreno en 2019 de «La lista de Schindler».

Con un magnífico guión de Steven Zaillian y presionado por no mancillar el legado de su pueblo, Steven Spielberg dio lo mejor de sí mismo. Basta con ver la película para comprobarlo. Pero hay otro detalle que demuestra la grandeza del cineasta, de forma incluso más clara todavía. Y es que, mientras rodaba en Europa «La lista de Schindler», seguía por videoconferencia el proceso de edición y postproducción de «Parque Jurásico». Filmaba una de día, y proseguía con la otra por las noches.

La mayoría de directores del mundo a duras penas pueden cargar sobre sus hombros con una superproducción, pero él estaba haciendo dos al mismo tiempo. Con una ganó todos los premios de 1993, con la otra batió ese mismo año todos los récords de taquilla. Así de grande es Spielberg.

«La lista de Schindler» de Steven Spielberg está disponible en Amazon Prime Video.

1 / «El pianista» (2002)

Si Steven Spielberg es tan grande, ¿por qué dejar «La lista de Schindler» en el segundo puesto de esta lista, y poner «El pianista» de Roman Polanski en el primero? Por impacto emocional, mediático e histórico, quizá debería ganar la de Spielberg. Pero hay dos razones, creemos que objetivas, que nos llevan a dar el primer puesto a la (también) grandísima película de Polanski.

Tráiler original de «El pianista».

La primera razón es biográfica. Al contrario que Spielberg, nacido y criado en Estados Unidos, Polanski vivió de niño el Holocausto nazi. Su madre fue asesinada en Auschwitz, él estuvo en el ghetto de Cracovia, y si no murió de hambre fue casi por casualidad, ayudado por campesinos de la zona a los que el niño Roman les cayó el gracia. Todo ello no te convierte necesariamente en mejor cineasta, pero Spielberg recoge (inevitablemente) las voces de otros, y Polanski transmite su propia voz (aunque sea a través de otra figura real: el pianista polaco Wladyslaw Szpilman, cuya historia se narra en «El pianista»).

Roman Polanski dirige a Adrien Brody en "El pianista".
Roman Polanski dirige a Adrien Brody en «El pianista».

La segunda razón es narrativa. «La lista de Schindler» narra el horror del Holocausto nazi mejor que otras muchas películas… pero narra lo ya narrado: el exterminio ya desatado, con el poder nazi ya instalado. «El pianista» tiene la virtud de ir más allá, o mejor dicho más atrás: al momento en que el régimen de odio se empieza a construir. Y eso da respuesta a una pregunta de importancia: ¿cómo pudo llegarse al exterminio de (casi) todo un pueblo? ¿Por qué 6 millones de personas no se rebelaron a su infausto destino?

Porque ocurrió poco a poco, día día, sin que nadie pudiera imaginar (salvo los asistentes a la reunión del lago Wannsee) que iba a llegar tan lejos. Con cesiones continuas, permanentemente justificadas con un «bueno, podía ser peor».

Roman Polanski en el plató de "El pianista".
Polanski en el set de «El pianista».

Hasta que llega un momento en que ya no puede ser peor. «La lista de Schindler» y casi todas películas sobre el Holocausto nazi empiezan directamente en ese momento. «El pianista» es más ambiciosa y nos cuenta también cómo pudo llegarse a ese momento. Porque para matar a 6 millones, antes hay que acabar con una sola vida.

Por ejemplo, la de un anciano en silla de ruedas a la que se lanza por un balcón, por no levantarse para hacer el saludo nazi.

«El pianista» de Roman Polanski está disponible en Filmin. Con ella termina esta lista de las 20 mejores películas del Holocausto nazi… en la que premeditadamente dejamos fuera a «La vida es bella» de Roberto Benigni. Las razones para ello también serían dos: la originalidad de Benigni la pondría en duda Jerry Lewis, y la medida de su talento la dio más tarde su versión de «Pinocho».

Desarrollaremos ambos temas en futuros artículos, Pero si necesitas, ahora mismo, más emociones fuertes, siempre puedes echar un vistazo a… nuestra lista de 20 películas de terror basadas en hechos reales ¡más terroríficos que cualquier ficción! A la hora de la verdad pocas cosas dan tanto miedo como los nazis, pero esa lista también te va a asustar.

Author

Dr. Rumack

Volando de cine en cine desde 1975, aterrizo en "Sesión Doble" con un doble objetivo: hablar de cine, y hablar de televisión. Disfruta con nosotros, opina lo que quieras y critica lo que te parezca: todo es bienvenido. Pero por favor: no me llames Shirley.

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