De aventuras, de humor, musicales y hasta dramas, hay excelentes películas clásicas para ver con niños. Y hablamos de clásicas de verdad: todas de hace más de 50 años, algunas en glorioso Technicolor y otras en blanco y negro (que sí, que también las pueden ver)… y todas ellas, eso sí, de Hollywood. Ya habrá tiempo de que descubran otros acentos y otros sabores; primero, vamos a lo seguro. Para reír, llorar o cantar (bajo la lluvia), o para emocionarte con tus hijos como si fueras niño otra vez: he aquí 10 películas clásicas para ver con niños y niñas.

1 / «Capitanes intrépidos» (1937): ay mi pescadito, no llores ya más

«Capitanes intrépidos» es la historia de un pobre niño rico, tan lleno de dinero como vacío de sentimientos, que cae por accidente en alta mar desde un transatlántico de su millonario padre… para ser rescatado por un humilde barco pesquero de la costa este norteamericana. Obligado a faenar con esos marinos hasta que puedan volver a puerto cargados de pescado, el niño descubrirá el valor del esfuerzo, la camaradería, el trabajo en equipo, la vida sencilla… y la pérdida. Y encontrará por el camino a una verdadera figura paterna: Manuel el pescador, encarnado con genuina sencillez por el gran Spencer Tracy. Dios, ¡sólo con escribir estas líneas ya me entran ganas de llorar!

Poster de "Capitanes intrépidas": quizá la más emotiva de las películas clásicas para ver con niños.
«Capitanes intrépidos», o cómo tus hijos se van a emocionar con un blanco y negro de hace más de 80 años.

Sí, es de 1937, en vetusto blanco y negro y en formato 4/3. Da igual: a los cinco minutos los niños que la estén viendo olvidarán esos nimios detalles (seguro que a los padres les cuesta más). Y no es arte y ensayo: es una verdadera superproducción comercial de aquella época, diseñada para triunfar en taquilla, basada en una novela de prestigio (de Rudyard Kipling) y con un reparto cuajado de estrellas: Herbert Marshall, Lionel Barrymore, Mickey Rooney, John Carradine, o el (excelente) actor infantil Freddie Bartholomew, famosísimo en aquel entonces.

Tráiler original de «Capitanes intrépidos».

¡Y no olvidemos al mencionado Spencer Tracy, que por este film ganó el Oscar de mejor actor principal! La única victoria de «Capitanes intrépidos», del total de 4 nominaciones al Oscar que recibió. Las otras tres fueron las de mejor montaje, mejor guión… y mejor película. Merecidísima. Eso sí: mejor verla con una caja de pañuelos cerca. Sobre todo cuando canten «Ay mi pescadito / deja de llorar / ay mi pescadito / no llores ya más». Sin duda una de las mejores películas clásicas para ver con niños y niñas.

«Capitanes intrépidos»: disponible en Movistar Plus.

2 / «Raíces profundas» (1953): lo difícil no es empuñar un arma, hijo…

…lo difícil es arar la tierra y llevar una granja, como hace tu padre. Es lo que le dice el pistolero Shane al joven hijo de granjeros de quien se hace amigo. Y es el tema central de «Raíces profundas»: maravilloso western de George Stevens sobre un niño hechizado por el carisma de un héroe del Oeste… y un héroe que sueña con colgar las pistolas y tener una vida tranquila. ¿Lo conseguirá?

Póster de "Raíces profundas".
«Raíces profundas»: la película que hará que tus hijos griten «¡Shane!».

El héroe de la función es Alan Ladd: el Al Pacino de su tiempo. No por talento, sino por baja estatura: medía poco más de 1’68, y encontró su hueco en Hollywood, como actor principal, durante la 2ª Guerra Mundial. ¡Cuando los galanes más altos estaban en el frente, y en la Meca del Cine hacían «castings» con lo que había! Aún así, nadie es más alto que nadie subido a caballo, y Ladd cumple perfectamente con su papel. Pero es el niño, Brandon De Wilde, quien hace palpitar el corazón de la trama, dudando entre la lealtad a su padre, el prosaico Van Heflin, o a su nuevo amigo, el heróico Ladd.

Tráiler de «Raíces profundas».

Entre tanto, «Raíces profundas» entretiene y emociona (mucho) con ganaderos malos contra agricultores buenos, peleas de «saloon», duelos al atardecer, un grandioso Jack Palance como villano… y un triángulo amoroso tal sutil que los niños no lo verán. Y si lo ven, aplaúdanles. Al fin y al cabo, es lo que dan ganas de hacer tras la escena final. Nominada a 6 Oscar, incluidos los de mejor película, mejor director y mejor actor secundario (con doble nominación, para Palance y De Wilde).

«Raíces profundas»: disponible en Apple TV.

3 / «Robin de los bosques» (1938): seamos todos niños otra vez

«Robin de los Bosques», de Michael Curtiz, es quizá la versión más colorista e inocente jamás filmada de las aventuras de Robin Hood. Los buenos son muy buenos y los malos son muy malos, el bosque de Sherwood es tan accesible y cómodo como un jardín, y los impolutos leotardos verdes y rojos de algunos protagonistas parecen recién sacados de la lavadora (nunca Will Scarlett fue tan «scarlett»). ¿Y qué? Dejemos el revisionismo para el cine reciente: el Robin Hood de Errol Flynn es puro escapismo, sucesión de peripecias, amor pícaro y casto a la vez… y vertiginosos duelos de espadas ¡sin una gota de sangre!

Póster de "Robin de los bosques".
«Robin de los bosques»: nunca unos leotardos fueron tan viriles.

Lo de Errol Flynn es digno de elogio: al ver la película, se entiende que fuera una estrella en la época (más por carisma y presencia que por talento interpretativo). Pero más sorprendente todavía es la Lady Marian de Olivia de Havilland: personaje elaborado y proactivo, con el arco dramático más complejo y convincente de todo el film, y convirtiéndose además en el «cerebro» del relato. ¡Ella es la que orquesta el plan maestro y definitivo que ejecutará su enamorado!

Tráiler de «Robin de los bosques».

«Robin de los bosques» es, por tanto, un ejemplo destacado entre las películas clásicas para ver con niños… y niñas. Y los adultos se sorprenderán al comprobar que casi todo lo que hemos visto en el cine de acción de los últimos 50 años (duelos de arqueros, persecuciones a caballo, honor entre ladrones, etc etc) ya estaba en el cine de los años 30. Y encima, los villanos son Claude Raines y Basil Rathbone. ¡Vivan los Sajones!

«Robin de los bosques»: disponible en Amazon Prime Video.

4 / «Qué verde era mi valle» (1942): son niños, no estúpidos

«Qué verde era mi valle», Oscar de mejor película de 1942, es un emotivo drama sobre una familia de mineros galeses. Hay conflictos familiares, derrumbes en la mina, accidentes casi mortales, huelgas al límite y un amor imposible. Pero todo está narrado desde los ojos de un niño, el hermano pequeño (mágico Roddy McDowall), y desde la nostalgia que enmascara la dureza de la vida para ver un valle más verde de lo que quizá nunca fue. A través de tan inocente narrador, los espectadores más jóvenes entrarán en la historia (y en la mina) y descubrirán un mundo parecido pero distinto al que conocen. Un mundo donde los niños trabajaban, los profesores «zurraban» y los compañeros pegaban.

Bueno, a lo mejor hay cosas que no han cambiado tanto…

Póster de "Qué verde era mi valle".
«Qué verde era mi valle»: sus otros 4 Oscar fueron los de mejor director (John Ford), mejor actor secundario (Donald Crisp), mejor fotografía y mejor dirección artística.

La mayor parte del mérito es, por supuesto, de John Ford. El director de «La diligencia» logra el difícil equilibrio de hablar de temas sociales, y complejos, sin perder nunca la mirada del niño. Y de paso, desmonta en dos plumazos la errónea imagen de rancio conservador que algunos tienen de él: en el Hollywood de los años 40, difícilmente se puede ser más «rooseveltiano» que John Ford, con elogios a los sindicatos y a la huelga. De hecho, «Qué verde era mi valle» se puede ver en sesión doble con «Las uvas de la ira». Aunque, para ésta, es mejor que los niños estén ya en la cama.

Tráiler original de «Qué verde era mi valle».

Tampoco se extrañen si algún chaval ya crecidito tiene su primer «crush» con Maureen O’Hara. O si se emociona con el «speech» de Walter Pidgeon repudiando el puritanismo. Y de paso, puede que ponga en valor los colegios actuales. La cinta de John Ford es casi un viaje iniciático al pasado de nuestros abuelos, y eso cualquier niño puede entenderlo. Son niños, no estúpidos.

«Qué verde era mi valle»: disponible en JustWatch.

5 / «La Reina de África» (1951): la aventura y el amor no son sólo cosa de jóvenes

El actual cine de aventuras está lleno de jóvenes bellezas de cuerpos apolíneos, de superhéroes con físico de estatua griega mostrando la lozanía de sus músculos (y el talento de sus «personal trainers»). Pero no queremos llenar la cabeza de nuestros hijos e hijas de según qué tópicos (no queremos, ¿verdad?), así que «La Reina de África» puede ser una excelente oportunidad para demostrarles que, entre los héroes y heroínas, también caben la vejez, el óxido, la roña, la decrepitud. Y todo ello, ¡con un desbordante sentido del humor!

Póster de "La Reina de África".
«La Reina de África», y de los corazones de muchos cinéfilos.

«La Reina de África», de John Huston, es la historia de una predicadora y del achacoso dueño de una lancha (tan achacosa como él), en el África profunda, embarcados de improviso en una misión contrarreloj que puede cambiar el curso de la 1ª Guerra Mundial. Son los héroes más improbables que se pueda imaginar, con los avejentados rostros de Humphrey Bogart y Katharine Hepburn. Pero su evolución, su acercamiento y sus tronchantes diálogos hacen que los niños no despeguen los ojos de la pantalla. ¿Con esa barca y esas pintas lograrán su propósito, papá? Bueno, hija mía: no todos los héroes han de ser tan pulcros como Tony Stark.

Tráiler de «La Reina de África».

Su realización merece un capítulo aparte. Es bien sabido que se rodó realmente en el África Central, en durísimas condiciones, con el director John Huston más preocupado en cazar elefantes que en rodar la película, y con todo el equipo sufriendo terribles diarreas por beber agua contaminada… salvo Huston y Bogart, que sólo bebieron whisky. Pero todo eso es anecdótico: lo esencial es la aventura, en regiones ignotas apenas conocidas. Cuando los mapas aún tenían espacios en blanco, y el mundo no estaba fiscalizado por Google Maps. Cuando un hombre y una mujer, en el ocaso de sus vidas, podían sonreír a la muerte y cambiar el destino.

«La Reina de África»: disponible en Filmin.

6 / «El chico» (1921): la obra maestra de un tal Charles Chaplin

La normalidad es un concepto relativo, especialmente para los niños. Si aprenden que «lo normal» es el perfeccionismo digital de los héroes Marvel o de los dinosaurios jurásicos, entonces el cine mudo les olerá a naftalina. Si les enseñamos pronto que un film puede no tener ni colores ni diálogos, y aún así estar lleno de diversión, lo aceptarán sin problemas. Y si abordamos ese primitivo territorio con «El chico», de Charles Chaplin, entonces el éxito está asegurado. Si hay un niño en la pantalla, todo es más fácil.

Póster de "El chico".
Efectivamente: Chaplin tardó casi un año en completar «The Kid» («El chico»), cuando en aquel entonces la producción completa de un film solía cubrirse en unas pocas semanas.

«El chico» es el primer largometraje no sólo protagonizado sino también dirigido por Charlot. Y no sólo es «divertido», en el sentido más básico: es también revolucionario, porque demostró por primera vez que la risa y la «charlotada» podía llegar de la mano del drama y las lágrimas. Y es que el argumento se las trae: un bebé abandonado acaba en manos de un mendigo, que cuidará y amará a la criatura como un verdadero padre. Y cuando el niño ya ha crecido, los Servicios Sociales tratan de arrebatárselo. ¿Se puede hacer una comedia con eso? Sí, se puede.

La escena de los Servicios Sociales: cuando Charlot demostró que también podía hacer llorar.

El puñetazo del drama duele más cuando te pilla desprevenido, en plena carcajada, y eso es lo que consigue «El chico». Por supuesto, tiene momentos «antiguos», que por algo es una película de 1921. ¡De hace más de 100 años! Los subrayados dramáticos pueden resultar redundantes, y la escena «onírica» parece un añadido para darle duración de largometraje. Pero la química entre Charlot y Jackie Coogan, el amor paternofilial y, por qué no, los trompazos, son tan efectivos que sigue siendo una de las mejores películas clásicas para ver con niños. Como decía su eslógan: «un film para reír y, tal vez, para derramar una lágrima».

«El chico»: disponible en YouTube.

7 / «El héroe del río» (1928): el otro gran genio cómico del cine mudo

Incluso para los que no han visto ninguna de sus películas, la silueta de Charlot sigue siendo, hoy en día, generalmente reconocible. No ocurre lo mismo, por desgracia, con Buster Keaton: otro auténtico genio, eclipsado en vida por el brillo de Charles Chaplin pero tan brillante como él, o incluso más. No en vano, la realización y arquitectura argumental de los films de Keaton son, en general, mucho más sofisticadas y modernas que las de Charlot. Y si hablamos de trompazos, de «slapstick» puro y duro, de partirse de risa con una caída, quizá no haya mejor película en el mundo que «El héroe del río».

Póster de "El héroe del río".
«El héroe del río», producida por los «Artistas Asociados» (también conocidos como «United Artists»).

Por ir al grano, «El héroe del río» es la película del huracán. Pasan muchas cosas antes del desenlace, y muy divertidas, pero es el huracanado clímax lo que acaba dominando el relato. En su tramo final, el protagonista ha de enfrentarse a tormentosos vientos para salvar su negocio, su noviazgo y su propia vida, y lo hace con un despliegue de ingenio e imaginación que ya lo quisieran para sí las películas del siglo XXI. Con el valor añadido de que aquí no hay trampa ni cartón, ni efectos digitales: los decorados que vuelan en pantalla son decorados auténticos, de tamaño natural. ¡Y también es auténtico el peligro de muerte que corrió Buster Keaton!

La escena más famosa, sobre estas líneas, es la de la fachada del edificio cayendo sobre Keaton. El actor (y director) ya había ensayado este «gag» en dos films anteriores (con decorados más pequeños), pero la fachada de «El héroe del río» pesaba de verdad (y mucho), para que su caída no pareciera falsa. El actor corrió por tanto verdadero riesgo de ser aplastado… pero eso no detuvo a Buster Keaton, en busca de la toma perfecta. Los héroes de hoy lo harían con pantallas verdes; «El héroe del río» lo hace en serio. Y es que, como todos los niños saben perfectamente, el humor es una cosa muy seria.

«El héroe del río»: disponible en Filmin.

8 / «Mujercitas» (1949): toda la grandeza de Louisa May Alcott

Louisa May Alcott, autora de la novela original de «Mujercitas», fue indiscutiblemente una mujer adelantada a su tiempo: autónoma, librepensadora, ajena a las convenciones, y capaz de legar a la posteridad una obra al mismo tiempo clásica y moderna. Su verdadera historia puede entreverse en la adaptación al cine más reciente de «Mujercitas» (2019) de Greta Gerwig. Pero las virtudes de la novela original son lo bastante sólidas como para estar presentes también en la versión de 1949, con Elizabeth Taylor, Janet Leigh, Margaret O’Brien y June Allyson.

Póster de "Mujercitas".
«Mujercitas», en la más clásica de sus muchas versiones.

En «Mujercitas», las cuatro hermanas March, sólidamente respaldadas por sus padres, deciden vivir sus vidas en los términos que ellas escogen. Una buscará pronto el amor en el matrimonio, otra encuentra la felicidad en la música, la pintora elude los caminos más fáciles… y la escritora va a ganarse la vida por sí misma, vendiendo su pelo si es necesario. Todas abren caminos, cada una a su modo, sin perder jamás de vista la lealtad a su familia y a sus hermanas. Lo que hoy llamaríamos «sororidad» y «resiliencia» ya estaba en una novela de hace más de un siglo (y en sus sucesivas versiones cinematográficas).

Quizá alguno se pregunte: ¿se sentirán interpelados los niños, por una historia aparentemente «de niñas»? Por supuesto que sí: ¿acaso las niñas no disfrutan con Indiana Jones? La camaradería y el amor fraternal no entienden de géneros, y todo eso está presente en «Mujercitas». Por eso hablamos de películas clásicas para ver con niños y niñas.

«Mujercitas» (1949): disponible en Ievenn.

9 / «El temible burlón» (1952): el film al que copiaron los «Piratas del Caribe»

Un pirata caradura y socarrón se embarca, por interés, en una causa justa, y acaba luchando contra la injusticia casi sin querer. «Interesante», diría Jack Sparrow. «El temible burlón», decimos nosotros. Porque los famosos «Piratas del Caribe» están directamente inspirados en «El temible burlón» de Robert Siodmack, llegando a veces a «robar» escenas y situaciones completas (como la barca del revés, convertida en una cámara de aire para que los héroes puedan respirar mientras caminan por el fondo del mar, con ella sobre sus cabezas).

Póster de "El temible burlón".
«El temible burlón», título en español de «The Crimson Pirate». Algo así como «El pirata rojo».

La diferencia es que, en «El temible burlón», en vez de a Johnny Depp y a Orlando Bloom tenemos a Burt Lancaster y a su colega Nick Cravat… y sin duda alguna salimos ganando con el cambio. Cravat y Lancaster, antiguos artistas de circo, realizaron realmente todas sus acrobacias, sin dobles, en «El temible burlón». Sus sonrisas deslumbran la pantalla, sus ataques no acaban con estocadas mortales sino con patadas en el culo, y encima rebosan talento y magnetismo en pantalla. Eso de lo que Orlando carece, y que Johnny parece haber ahogado en alcohol.

Como curiosidad, hay una buena razón para que Nick Cravat haga de mudo y no pronuncie una sola palabra en toda la película. No es que fuera mudo de verdad, como mucha gente pensaba: es que tenía un fortísimo acento de Brooklyn, que le hacía completamente increíble como «pirata del Caribe» en cuanto abría la boca. Lancaster, en cambio, no tenía ese problema. Y con esa sonrisa, más le valía tener la boca abierta. «El temible burlón» es un gozoso disparate, una oda a la diversión, y así es como hay que verla. Como dice el propio protagonista, «cree sólo la mitad de lo que ven tus ojos».

«El temible burlón»: disponible en Movistar Plus.

10 / «Cantando bajo la lluvia» (1952): la más musical de las películas clásicas para ver con niños

«Cantando bajo la lluvia» es, posiblemente, el musical más famoso de todos los tiempos. Y es, también, una oportunidad para que los niños descubran la trastienda de la magia del cine: lo que se esconde detrás de las cámaras. En ese momento de la infancia en que empiezan a comprender la distancia entre realidad y ficción, «Cantando bajo la lluvia» puede descubrirles la realidad de cómo se crean las ficciones. Explicándoles, de paso, el salto histórico entre el cine mudo y el cine sonoro.

Póster de "Cantando bajo la lluvia".
Póster de «Cantando bajo la lluvia»… con un eslógan que le hace justicia.

El film de Gene Kelly y Stanley Donen trata sobre una estrella del cine mudo de aventuras, que ve tambalearse su carrera con la llegada del sonoro. Su intento de saltar al «nuevo cine» promete ser un fracaso absoluto, hasta que se les ocurre convertir su próximo estreno en un musical. La tarea no será fácil, pero Kelly cuenta en la pantalla con la inquebrantable amistad de Donald O’Connor, y el amor puro y sincero de Debbie Reynolds. Y, claro está, con unas habilidades en canto y baile que dejarán a los niños boquiabiertos.

Como curiosidad, siempre podemos decir a los niños que Debbie Reynolds era, en la vida real, la madre de la Princesa Leia. En cuanto lleguen al número de «Haz Reír» estarán ya ganados para el film (y hasta nos pedirán que rebobinemos). Y cuando la hayan visto entera, los días de lluvia quizá no serán ya tan plomizos como antes, y podremos mirar con ellos las farolas, con una sonrisa. Y algunos padres, incluso, puede que hasta se atrevan a bailar. Sin perder la compostura, claro. Ya saben: «dignidad, siempre dignidad».

«Cantando bajo la lluvia»: disponible en Amazon Prime Video.

NOTA DEL AUTOR: las 10 películas fueron «chequeadas», con mi propia hija, entre sus 4 y sus 6 años de edad. Todas ellas fueron disfrutadas por la pequeña, y quedaron en su memoria de una forma u otra. Igual, por cierto, que las 15 películas de dibujos animados que no son de Disney, de un artículo anterior.

Podríamos decir, por tanto, que ambos artículos están… «basados en hechos reales».

Author

Dr. Rumack

Volando de cine en cine desde 1975, aterrizo en "Sesión Doble" con un doble objetivo: hablar de cine, y hablar de televisión. Disfruta con nosotros, opina lo que quieras y critica lo que te parezca: todo es bienvenido. Pero por favor: no me llames Shirley.

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