Mario Casas ha ganado el premio Goya de mejor actor principal. Sí, ése Mario Casas: el que se quitaba la camiseta a las primeras de cambio en «El barco» y encarnaba a un «malote» de polígono en «3 metros sobre el Cielo». Pero es también el hombre que supo reírse de sí mismo en «Las brujas de Zugarramurdi» y que adelgazó 22 kilos para «El fotógrafo de Mauthausen», en una transformación digna de actor del Método. Un hombre que, por cierto, era un «tirillas» en su adolescencia, fue tertuliano infantil en televisión y empezó su carrera con anuncios de pizzas. Descubre aquí las 10 curiosidades más asombrosas de Mario Casas… empezando por los Goya.

1 / Mario Casas recibió el Goya llevando unas pantuflas de Batman

Mario ha ganado el Goya por la película «No matarás», en la gala menos glamurosa de la historia. La pandemia de coronavirus obligaba, de hecho, a una gala virtual, con los presentadores Antonio Banderas y María Casado conectando por videollamada con los nominados en sus casas. Y ya que estaban todos en sus casas, Mario Ídem combinó el preceptivo smokin con el calzado más «casero» que puede haber: unas pantuflas. ¡Con el escudo de Batman, por cierto!

Curiosidad Mario Casas con pantuflas en los Goya.
Mario Casas: traje, piscina, «glamour»… y pantuflas de Batman.

La entrega del premio era, lógicamente, tan virtual con la propia gala. Y a falta en sus manos de un verdadero «Cabezón», que es como popularmente se conoce a los Goya, Mario levantó un simulacro de Goya hecho con piezas de Lego: una gran cabeza desmontable, menos parecida al inmortal pintor aragonés que al invencible Iron Man. Pero claro: si el premiado lleva unas pantuflas de Batman, tiene sentido que el premio se parezca a uno de los Vengadores.

Mario Casas con su peculiar premio Goya.
Mario Casas alzando su premio Tony Goya Stark.

Y entre premios de Lego y pantuflas del Caballero Oscuro, ¿cuál podría ser el catering en una gala de los Goya celebrada en Villa Casas? Probablemente, pizza. Tampoco sería la primera vez que hay pizza en las manos de este actor…

2 / Empezó su carrera con un anuncio de pizzas

Antes de cumplir 10 años, Mario Casas ya tenía más experiencia ante las cámaras que muchos de nosotros. Y es que todavía era un crío cuando empezó a ejercer de modelo infantil, posando en toda clase de anuncios y promociones. Y quizá su trabajo más curioso fue en una campaña de anuncios de Telepizza… que, de algún modo, ya vaticinaba su futuro en el cine. Porque en esa campaña, el pequeño Mario anunciaba que, con cada pizza, podías llevarte a casa una película producida por Steven Spielberg (en cinta VHS, ¡qué tiempos aquellos!). Lo vemos:

Ese anuncio fue uno de tantos: Mario participó en promociones de pijamas, en anuncios de cereales, en toda una campaña de la RENFE, y hasta en un anuncio de perfumes «Barbie». Casi todos esos «spots» están disponibles de YouTube, rescatados por distintas páginas de fans del actor. Y en esos vídeos, todo hay que decirlo, el pequeño Mario Casas muestra el mismo desparpajo con el que ha triunfado de mayor.

Pero, ¿qué lleva a un chaval tan joven a trabajar a destajo en televisión? Su fotogenia, sin duda; su voluntad, obviamente. Pero quizá, también, los generosos ingresos que esos trabajos suponían, para una familia trabajadora… y numerosa. ¡Muy numerosa!

3 / Es el mayor de 5 hermanos en una familia de padres adolescentes

O mejor dicho: de padres que eran casi adolescentes cuando nació él. Su padre, Ramón Casas, tenía sólo 19 años al venir Mario al mundo, y se ganaba la vida como carpintero y ebanista. Su madre, Heidi Sierra, era todavía más joven: 17 años cuando dio a luz y se convirtió en ama de casa. Su curioso nombre, «Heidi», se debe a que su madre (y abuela de Mario) se enamoró cuando era joven de un turista alemán. Y hablando de amores: Ramón Casas y Heidi Sierra siguen juntos tras cerca de 35 años casados.

Los padres de Mario Casas con el pequeño Mario y su hermana Sheila.
Los padres de Mario Casas, el futuro actor soplando su tarta, y su hermana Sheila a su lado.

Tras el primogénito Mario Casas Sierra llegaron sus hermanos Sheila, Christian y Oscar. Y muchos años después llegó el benjamín, Daniel Casas, que todavía es un niño, y que nació cuando Mario Casas ya era una estrella. Curiosamente, todos menos el pequeño trabajan hoy en día en el mundo del espectáculo: Sheila Casas ejerce de contable de su hermano Mario, Christian Casas es su representante, y Oscar Casas se está labrando su propia carrera de actor. Y todos comparten, por cierto, la misma genética privilegiada. ¡Basta con ver la siguiente foto!

De izquierda a derecha, Christian, Sheila, Oscar y Mario Casas. Felicidades a sus padres.

Mario y Oscar han compartido pantalla, haciendo de hermanos precisamente, en la serie «Instinto», disponible en Movistar Plus. Y el pequeño Daniel Casas también ha estado muy presente en la carrera de Mario, porque durante años el protagonista de «No matarás» llevaba a todos sus rodajes un babero de su hermano pequeño, como amuleto. Pero centrémonos de nuevo en la infancia de Mario Casas, para desvelar un dato asombroso.

4 / El pequeño Mario fue tertuliano en «Crónicas Marcianas»

Entre los años 1997 y 2005, las noches televisivas de España estuvieron dominadas de lunes a jueves por Tele 5, gracias a las arrolladoras audiencias de «Crónicas Marcianas»: un programa creado, dirigido y presentado por Javier Sardá. Con cuatro emisiones por semana había muchas horas que llenar, y la lista de colaboradores fue interminable. Primero con entrevistas «serias», luego con exconcursantes de «Gran Hermano», después con «freaks» de todo pelaje… y entre tanto, con una tertulia infantil. Que vista hoy en día, resulta un poco sonrojante por cómo perpetua los roles de género.

Y en ella intervino el mismísimo Mario Casas, ¡en el rol de «niño ligón»! Repescaron sus imágenes de «Crónicas Marcianas» en una de las visitas de Mario a «El hormiguero».

Mario Casas tenía entonces unos 12 años de edad, y podría decirse que ya apuntaba maneras de galán. Pero, ¿fue siempre el seductor y musculoso muchacho al que nos hemos acostumbrado a ver en las pantallas? Va a ser que no.

5 / Con 17 años Mario Casas medía 1’60 y no se comía una rosca

Lo ha contado el propio Mario, reconociendo que su adolescencia no fue la mejor etapa de su vida, y que la dieta y el gimnasio tienen mucho que ver con su actual forma física. Y para muestra, las siguientes fotos:

Curiosidades Mario Casas, antes y despues
Mario Casas, antes y después: los «sexsymbols» no se hacen sólo con genética.

Mario Casas nació en A Coruña el 12 de junio de 1986, pero tenía sólo 3 años de edad cuando sus padres se mudaron a Barcelona, buscando mejores condiciones laborales. Todavía hoy, Mario habla gallego (un poco) y catalán (bastante más). Con sólo 8 años grabó sus primeros anuncios, y con 16 ya tenía claro que quería ser actor. Por eso, al año siguiente se fue a Madrid para estudiar interpretación… y se entregó al deporte, para mejorar su forma física. Jugó a fútbol, a tenis y a cricket, pero a la vistá está que también hizo muchas pesas. Y hoy en día, el «tirillas» de arriba a la izquierda es el hipertrofiado galán que vemos bajo estas líneas.

Mario Casas

Con un físico de pelo castaño, ojos marrones y 1’80 de estatura (el estirón tardó en llegar, pero llegó), Mario Casas es ahora, probablemente, el más fornido galán del cine y las series en España. Y ganar todo ese músculo exigió tiempo y esfuerzo. ¡Pero ganar currículum como actor tampoco fue nada fácil!

6 / Trabajó como carpintero y telefonista antes de triunfar como actor

Lo de carpintero le venía de familia, y el trabajo de telefonista era perfecto para simultanearlo con las clases de interpretación y con los castings y audiciones. En cualquier caso, para pagar el alquiler había que trabajar en lo que fuera, mientras esperaba su oportunidad. Y por suerte, tampoco tuvo que esperar mucho.

Llevaba dos años buscándose la vida en Madrid cuando llegaron los dos papeles que cambiaron su vida: el de la teleserie «SMS: Sin Miedo a Soñar» (la típica serie adolescente, que nacía como respuesta de La Sexta al éxito de «Al salir de clase» en Tele 5) y el de la película «El camino de los ingleses». Que fue, por cierto, el debut como director ¡de Antonio Banderas! El mismo que, como presentador (y director) de la última gala de los Goya, ha permitido hace poco que el «Cabezón» llegara a las manos de Mario Casas, consagrándole como intérprete. De Banderas a Banderas: un círculo perfecto, tan redondo que parece el arco trazado por el compás de un guionista.

Con una serie para adolescentes y una película sobre el despertar sexual de grupo de jóvenes, no es de extrañar que Mario Casas (19 años en ese momento) se fuera convirtiendo en un «sex symbol». Su evolución física ayudó, así como las películas y series en las que participó justo después: «Los hombres de Paco» y «Mentiras y gordas». Y entre tanto, se convirtió en objetivo habitual de los paparazzi, «cazado» a menudo por ellos con sus compañeras de reparto.

7 / El actor y su primera novia duradera se odiaron al conocerse

La primera novia famosa de Mario Casas fue Amaia Salamanca: compañera suya tanto en «SMS» como en «Fuga de cerebros» (otro de los éxitos de taquilla que le asentaro9n como estrella de cine). Fueron pareja sólo unos meses, y tras la ruptura el actor inició un romance con María Valverde… a la que también conoció en un rodaje. Lo que nadie sabía, en aquel entonces, es que María y Mario se odiaron al conocerse.

La primera película de Mario Casas con María Valverde fue «La mula»: rodada en 2009 (pero no estrenada hasta 2013 porque se quedaron sin financiación con el rodaje recién terminado). Y tanto María como Mario reconocieron que, en un primer momento, se cayeron fatal. A ella, él le pareció el típico guaperas con más bíceps que talento, y él pensó que ella era una «pija» estirada con pretensiones «culturetas«.

Pero el roce hace el cariño, y el cariño rompe los prejuicios. Y entre ambos ya saltaban las chispas cuando rodaron, en 2010, la muy popular «3 metros sobre el Cielo»: todo un fenómeno adolescente, basado en la novela homónima de Federico Moccia. La imagen pública de los dos intérpretes encajaba además, como un guante, en sus respectivos personajes en el film: la niña de buena familia y el «malote» poligonero, unidos por el amor. La química era tan clara que el éxito trascendió fronteras, y la película fue un taquillazo en toda Europa. Otro éxito más para Mario Casas.

También tuvo éxito su continuación, «Tengo ganas de tí». Pero tiempo después, Mario y María dejaron de tenerse ganas el uno al otro. Ahora mismo, María Valverde está casada con el director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel (que encaja a la perfección, curiosamente, en el tipo de pareja que a ella se le presuponía, antes de que saliera con Mario). Y Mario Casas, por su parte, enlazó romances con sus compañeras de reparto Berta Vázquez (con la que rodó «Palmeras en la nieve») y Blanca Suárez (la ya mencionada «El barco», entre otros trabajos).

En el momento en que escribimos estas líneas, Mario Casas sale con otra compañera de rodaje: la actriz belga Deborah François, a la que conoció en el rodaje de la película de Netflix «El practicante». Film en el que, por cierto, Mario ha realizado una de sus más espectaculares transformaciones físicas de «actor del método». Pero, ¿cuándo optó por dejar de ser un ídolo de adolescentes, para intentar convertirse en un actor respetado? La respuesta: debajo de la foto de sus vacaciones en Mallorca con su actual pareja.

Mario en Mallorca con Deborah François; como dirían Les Luthiers, «la pasión le Déborah».

8 / En una de sus películas tuvieron que borrar a sus «fans» con efectos digitales

Entre el 16 de mayo y el 9 de julio de 2011, Mario Casas rodó en Sevilla la película «Grupo 7»: quizá el primer film en el que se le puede reivindicar como «actor adulto». Pero aquel rodaje no fue nada fácil para él… ni para el equipo del film. Rodando en las calles sevillanas, las fans del actor se arremolinaban allá donde les dejaban, lo más cerca posible de su ídolo, entrando a menudo en el «tiro» de cámara. Como no había forma de hacer que se fueran, tuvieron que «borrarlas» de los planos con efectos digitales (con el consiguiente «hachazo» en el presupuesto del film).

Pero eso no fue lo peor: el propio Mario ha contado que, rodando una escena de multitudes en cierto barrio de Sevilla, uno de los extras le pidió un autógrafo justo antes de una toma. El actor le pidió que lo dejaran para más tarde… y el extra no se lo tomó muy bien. Aprovechando que en esa toma le daban una paliza al personaje de Mario, el vengativo figurante le pegó y le escupió de verdad (a lo mejor tampoco era tan fan).

Y al presentar ese mismo film en el Festival de Málaga, un grupo de admiradoras tuvo la disparatada idea de colarse en su habitación de hotel y vaciar un extintor sobre él, con el confeso objetivo de mojarle la camisa para que se la quitara. Dejando a un lado lo desquiciado del plan, lo cierto es que se confundieron de habitación y atacaron con el extintor a un inocente productor de Antena 3… que tuvo que ser hospitalizado.

Y todo ello explica, con claridad meridiana, las decisiones profesionales que Mario Casas tomó a partir de entonces.

Un año después de «Grupo 7», Mario rodó «Las brujas de Zugarramurdi» a las órdenes del iconoclasta cineasta bilbaino Álex de la Iglesia. Los comentarios más maliciosos a la salida de los cines (escuchados por los oídos de este redactor) decían lo siguiente: «qué bien hace de tonto, parece que no actúa, jaja». Pero ni Mario ni Álex tienen un pelo de tontos: el director aprovechó el tirón como estrella que tiene Mario Casas, en beneficio de la película, y el actor aprovechó la oportunidad de un personaje como ése, en beneficio de su carrera.

Hace de tonto, sí, y lo hace maravillosamente bien. Ese «parece que no actúa» era la forma indirecta en que hasta sus más críticos reconocían lo divertidísimo que está en su papel. Y encantados de trabajar el uno con el otro, Mario Casas ha repetido con Álex de la Iglesia en «El bar» y en «Mi gran noche»… protagonizando una parodia de Chayanne verdaderamente descacharrante. He aquí un breve clip:

Para ser completamente honestos, hay que decir que Mario fue doblado en esa escena: la voz que se escucha no es la suya, sino la del actor y cantante Jimmy Barnatán. Pero el fuego y la (cómica) pasión sobre el escenario sí es mérito de Mario Casas. Y era, en cierto modo, la antesala de la «metódicas» transformaciones que estaban por llegar.

9 / Engordó 12 kilos para un papel y adelgazó 22 kilos para otro, justo después

¿Qué es lo primero que hacen los y las «sex-symbols» de Hollywood para que les tomen en serio como intérpretes? Afearse: lo hizo Charlize Theron con «Monster», lo hizo Halle Berry con «Monster’s ball»… y lo hizo Mario Casas con «Bajo la piel de lobo». Para encarnar a un corpulento ermitaño que vive de la caza en las montañas, el actor engordó 12 kilos, perdiendo por completo su apolínea figura. Y metiéndose del todo en el papel, vivió durante semanas con pastores de alta montaña en Asturias: durmió con ellos en pajares, cazó y pescó para comer, y experimentó la vida a la intemperie. Lo dicho: como un actor del método.

¿Y qué es lo segundo que hacen las estrellas de Hollywood, para que les respeten como intérpretes? Lo contó Kate Winslet en un capítulo de «Extras»: rodar una película de nazis.

Es lo que hizo Mario Casas en «El fotógrafo de Mauthausen»: un film basado en hechos reales sobre la vida del fotógrafo Francesc Boix. Que no sólo sobrevivió al campo de concentración que da título al film, sino que logró conservar los negativos de las fotos que demostraban los horrores allí cometidos (y que más tarde sirvieron como prueba en los juicios por crímenes de guerra contra ciertos líderes del Tercer Reich). Y para dar la talla en el papel, Mario adelgazó 22 kilos comiendo durante semanas solamente piña (y pasando un hambre atroz).

Mario adelgazado: «El fotógrafo de Mathausen» también hace «selfies»

Papeles como ése , con transformaciones físicas radicales e inmersiones completas en el personaje, son los que permiten que, de un tiempo a esta parte, se hable de Mario Casas (sin ironía) como de todo un actor del Método. E igual de profunda fue su inmersión en «El practicante» (el film en cuyo rodaje conoció a Deborah François). Donde, para encarnar a un psicópata parapléjico, pasó semanas en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y en el Instituto Guttman de Barcelona, especializado en rehabilitación de personas con lesión medular.

Pero nadie llega tan lejos sin ayuda, y sin buenos colaboradores.

10 / Mario Casas va a los rodajes con un «coach» que le critica sin piedad cuando no está a la altura

El mayor peligro de estar en la cima, de ser un Rey en lo tuyo, es el que el Rey esté desnudo y nadie te lo diga. Pero eso no va a pasarle al ganador del Goya por «No matarás»: el bueno de Mario Casas tiene contratado un «coach» personal, que va con él a todos los rodajes, y cuya principal tarea es despellejar a Mario cuando no interpreta una escena todo lo bien que debería.

El propio Mario Casas ha desvelado que, en un reciente rodaje, tras una toma particularmente intensa, su «coach» le dijo lo siguiente: «Acabas de hacer la peor escena que le he visto hacer a un actor». Podríamos pensar, no sin razón, que ése es el tipo de comentario que debería hacer el director de la película. Pero cuando el brillo de la fama hace que no todos se atrevan a quitarle lustre, ahí está el «coach» de Mario Casas para lanzarle puñetazos dialécticos. Y para bajarle a la tierra, y que no pase demasiado tiempo… a 3 metros sobre el Cielo.

Mario Casas: ¿el cielo es el límite?

Llegados a este punto, ¿dónde está el límite de Mario Casas? Está por ver. Su experiencia en el cine internacional no ha sido todo lo buena que a él le gustaría. Intervino en la producción de Hollywood «Los 33», basada en la historia real de los 33 mineros encerrados en su mina tras un derrumbe… pero su inglés no debía de ser muy bueno (y puede que su vocalización tampoco) porque su voz fue doblada para la versión anglófona.

Y al mismo tiempo, ¿hace falta hablar inglés para triunfar hoy en día en cine y televisión? Los chicos de «La casa de papel» saben que no: su serie es una de las 12 mejores series policíacas de todo el mundo que podemos ver en este año, ¡y está hablada en castellano! Y la actriz Ester Expósito es una absoluta estrella internacional gracias a «Élite», sin haber hablado en la pantalla ni una palabra de inglés.

El propio Mario Casas ha contado que ya no hace falta hacer las maletas y mudarse a Hollywood, como hizo su mentor Antonio Banderas, para triunfar en todo el planeta. ¡Ya ni siquiera hace falta hablar inglés! A ese paso, el mundo va a ser suyo sin moverse de casa. Y todo empezó con un anuncio de pizzas.

Author

Dr. Rumack

Volando de cine en cine desde 1975, aterrizo en "Sesión Doble" con un doble objetivo: hablar de cine, y hablar de televisión. Disfruta con nosotros, opina lo que quieras y critica lo que te parezca: todo es bienvenido. Pero por favor: no me llames Shirley.

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